Al implementar la Pluxee Gift Card como herramienta de incentivo, aguinaldo o reconocimiento, la empresa no solo invierte en la motivación de sus equipos, sino que también accede a una optimización financiera clave.
Desde la perspectiva impositiva, la legislación chilena permite que los montos destinados a este beneficio califiquen bajo condiciones muy favorables para la contabilidad corporativa.
Las principales ventajas fiscales que ofrece esta modalidad se estructuran bajo los siguientes pilares:
1. Rebaja directa en el Impuesto de Primera Categoría
La gran ventaja fiscal de la Pluxee Gift Card es que puede ser considerada un gasto aceptado por el Servicio de Impuestos Internos (SII).
Al cumplir con los requisitos de ser un gasto necesario para producir la renta y estar debidamente respaldado, la empresa tiene el derecho legal de deducir el valor total de las tarjetas de su base imponible.
En términos sencillos, esto disminuye el monto sobre el cual la empresa calcula sus impuestos anuales, logrando una reducción real en la carga tributaria final de la organización.
2. Eficiencia frente a las gratificaciones o bonos en efectivo
A diferencia de los bonos tradicionales pagados de forma directa en la liquidación de sueldo, la entrega de incentivos a través de esta modalidad permite estructurar planes de bienestar y premiación más eficientes.
Al tratarse de un beneficio corporativo de canje masivo y planificado (como aguinaldos de Fiestas Patrias, Navidad o premios por antigüedad), se transforma en una herramienta de compensación flexible que no altera las estructuras de sueldo base, combinando un menor impacto en costos globales con un alto valor percibido por el trabajador.
3. Eliminación de costos administrativos y operacionales ocultos
Desde el punto de vista contable, esta modalidad genera un ahorro indirecto al eliminar la burocracia. A diferencia de otras tarjetas de regalo del mercado o de la compra de obsequios físicos (como cajas de mercadería), Pluxee centraliza todo el proceso en una única factura consolidada.
Esto simplifica drásticamente las auditorías internas y los procesos de rendición de cuentas, evitando el desorden de procesar múltiples boletas de retail o registrar gastos menores, lo que ahorra valiosas horas de trabajo al equipo de administración y finanzas.