Salud ocupacional en Chile: claves para proteger a las personas y prevenir riesgos

¿Cómo construir espacios de trabajo más seguros y saludables? Conoce qué es la salud ocupacional, qué riesgos contempla y cómo una estrategia preventiva puede proteger a las personas y fortalecer a las organizaciones.

¿Tienes poco tiempo? Estas son las principales ideas de la nota:

  • La salud ocupacional protege el bienestar físico, mental y social de las personas en el trabajo.
  • Su alcance incluye la prevención de accidentes, enfermedades profesionales y riesgos ergonómicos y psicosociales.
  • Una gestión preventiva ayuda a reducir ausencias, interrupciones operativas y costos para las organizaciones.
  • En Chile, la Ley N.° 16.744 y el Decreto Supremo N.° 44 forman parte central del marco de seguridad y salud en el trabajo.
  • La prevención requiere identificar los peligros, escuchar a los equipos, implementar medidas y evaluar sus resultados.

Según las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 2,93 millones de personas mueren cada año debido a factores relacionados con el trabajo. Además, aproximadamente 395 millones sufren lesiones laborales no mortales.

Estas cifras evidencian que la prevención no puede comenzar únicamente después de un accidente. Una gestión adecuada de la salud laboral permite detectar los riesgos con anticipación, proteger a los equipos y reducir el impacto que los accidentes, las enfermedades y el malestar pueden generar en una organización.

¿Qué es la salud ocupacional?

La definición de salud ocupacional comprende las acciones orientadas a promover y mantener el mayor grado posible de bienestar físico, mental y social de las personas trabajadoras.

En la práctica, implica analizar de qué manera las tareas, los espacios, los equipos y la organización del trabajo pueden afectar la salud. A partir de ese diagnóstico, las empresas pueden establecer medidas para controlar los riesgos y evitar que se produzcan daños.

La salud ocupacional considera diferentes ámbitos:

  • Prevención de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
  • Identificación y control de peligros.
  • Diseño ergonómico de espacios y tareas.
  • Gestión de riesgos psicosociales.
  • Capacitación de las personas trabajadoras.
  • Vigilancia de las condiciones laborales.
  • Adaptación del trabajo a las capacidades de las personas.

Por lo tanto, al explicar qué es salud ocupacional, no basta con hablar de protocolos para reaccionar frente a un accidente. Su propósito principal es anticiparse y crear condiciones de trabajo que reduzcan la probabilidad de que ese accidente o enfermedad llegue a ocurrir.

Seguridad y salud ocupacional: dos conceptos complementarios

La seguridad laboral y la salud ocupacional están estrechamente relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.

La seguridad laboral se enfoca principalmente en la prevención de accidentes y en el control de peligros capaces de provocar lesiones inmediatas. Por ejemplo, una caída, un incendio, una descarga eléctrica o el uso incorrecto de una máquina.

La salud ocupacional adopta una mirada más amplia. También considera las enfermedades que pueden desarrollarse con el tiempo, las exigencias ergonómicas, el bienestar psicológico y los efectos de la organización del trabajo.

Por eso, hablar de seguridad y salud ocupacional permite integrar ambas dimensiones. Entregar elementos de protección personal o disponer de protocolos de emergencia es importante, pero también es necesario revisar las cargas laborales, las pausas, el diseño de los puestos, los liderazgos y las relaciones dentro de la organización.

¿Qué riesgos puede enfrentar una persona en el trabajo?

Los riesgos laborales no son iguales en todas las empresas. Dependen de la actividad económica, las funciones de cada cargo, los equipos utilizados y las condiciones del entorno.

En términos generales, pueden clasificarse de la siguiente manera:

Tipo de riesgo

¿Qué comprende?

Algunos ejemplos

Físicos

Condiciones del ambiente que pueden afectar la salud.

Ruido, vibraciones, temperaturas extremas, radiación o iluminación inadecuada.

Químicos y biológicos

Exposición a sustancias, materiales o agentes capaces de provocar enfermedades.

Productos químicos, gases, microorganismos o fluidos biológicos.

Ergonómicos

Tareas o diseños que no se adaptan adecuadamente a las capacidades de la persona.

Posturas incómodas, movimientos repetitivos, manipulación de cargas o puestos mal diseñados.

De seguridad

Situaciones que pueden producir accidentes o lesiones inmediatas.

Caídas, incendios, electricidad, maquinaria o desplazamientos.

Psicosociales

Factores de la organización y de las relaciones laborales que pueden afectar el bienestar.

Sobrecarga, acoso, falta de claridad, poco apoyo o escasa autonomía.

 

Esto demuestra que la salud ocupacional no es relevante únicamente para la minería, la construcción, la industria u otras actividades consideradas de alto riesgo.

En una oficina también pueden existir problemas ergonómicos, fatiga visual, sedentarismo, estrés o dificultades relacionadas con la manera en que se planifica y distribuye el trabajo.

 

Trabajadora realiza una pausa activa y estira los brazos para cuidar su salud laboral en la oficina.

 

¿Por qué la salud ocupacional es importante para las organizaciones?

El objetivo más importante de la salud ocupacional es proteger a las personas. Sin embargo, su impacto también se extiende al desempeño y la sostenibilidad de las organizaciones.

Previene accidentes y enfermedades profesionales

Reconocer los peligros permite actuar antes de que se conviertan en accidentes o problemas de salud. Esto puede significar corregir una instalación insegura, rediseñar un puesto o modificar una tarea que está generando una sobrecarga constante.

La prevención también requiere observar las situaciones cotidianas. Un incidente que no produjo lesiones puede revelar un riesgo que necesita ser corregido antes de que tenga consecuencias más graves.

Protege la continuidad del negocio

Los problemas de salud relacionados con el trabajo pueden provocar ausencias, licencias médicas, rotación, interrupciones y pérdida de productividad. También pueden generar costos de reemplazo, capacitación o reorganización de las tareas.

Una gestión preventiva no elimina completamente la posibilidad de que ocurra un incidente. Sin embargo, permite disminuir los riesgos, preparar mejor a la organización y responder de forma más ordenada.

Fortalece la confianza de los equipos

Las condiciones laborales también reflejan cuánto valora una empresa a sus personas. Cuando existe una preocupación real por su salud y seguridad, es más probable que los trabajadores informen los riesgos, participen en las medidas preventivas y confíen en la organización.

Además, un espacio seguro, saludable y respetuoso contribuye a fortalecer la propuesta de valor de la empresa y puede apoyar la atracción y retención del talento.

La salud mental también forma parte de la salud ocupacional

No todos los riesgos presentes en el trabajo son visibles. Las jornadas extensas, la sobrecarga, la falta de autonomía, la poca claridad de los roles, el acoso y las dificultades para desconectarse también pueden afectar la salud.

La Organización Mundial de la Salud estima que la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de cerca de 12.000 millones de días de trabajo cada año en el mundo, con un costo aproximado de US$1 billón en productividad.

Frente a esta realidad, las iniciativas de bienestar pueden resultar positivas, pero no sustituyen la revisión de las condiciones de trabajo.

Promover la salud mental requiere analizar cómo se distribuyen las responsabilidades, con qué recursos cuentan los equipos, cómo se ejerce el liderazgo y si existen canales seguros para informar una dificultad.

En Chile, la evaluación y gestión de los riesgos psicosociales también forma parte de la prevención. Herramientas como el cuestionario CEAL-SM/SUSESO permiten evaluar aspectos del ambiente laboral que pueden afectar la salud mental de las personas trabajadoras.

¿Qué establece la normativa sobre salud ocupacional en Chile?

Chile cuenta con distintas normas que regulan la prevención de riesgos y la protección de las personas trabajadoras.

Una de las principales es la Ley N.° 16.744, que establece el Seguro Social obligatorio contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.

Este seguro contempla acciones de prevención y prestaciones médicas y económicas frente a accidentes del trabajo, accidentes de trayecto y enfermedades calificadas como profesionales.

A este marco se suma el artículo 184 del Código del Trabajo, que establece el deber del empleador de tomar las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y la salud de las personas trabajadoras.

Además, desde el 1 de febrero de 2025 se encuentra vigente el Decreto Supremo N.° 44, que actualizó la regulación sobre gestión preventiva de los riesgos laborales. Esta normativa reforzó la necesidad de incorporar la prevención de manera sistemática en las organizaciones.

Entre sus principales lineamientos se encuentran:

  • Identificar los peligros y evaluar los riesgos laborales.
  • Elaborar una matriz de identificación de peligros y evaluación de riesgos.
  • Desarrollar un programa de trabajo preventivo.
  • Informar y capacitar a las personas trabajadoras.
  • Mantener registros de las actividades preventivas.
  • Promover la participación de los equipos.
  • Revisar las medidas adoptadas y mejorar continuamente la gestión.

Las obligaciones específicas dependen, entre otros factores, del número de personas trabajadoras y de las características de la actividad.

En las empresas, faenas, sucursales o agencias con más de 25 trabajadores se debe constituir un Comité Paritario de Higiene y Seguridad. Por su parte, cuando trabajan entre 10 y 25 personas y no existe dicho comité, corresponde elegir un Delegado de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Las empresas con más de 100 trabajadores deben contar, además, con un Departamento de Prevención de Riesgos Profesionales, de acuerdo con las condiciones establecidas por la normativa.

Debido a que las exigencias pueden variar según el tamaño y la actividad de la organización, es recomendable revisar el marco aplicable y contar con la orientación del organismo administrador de la Ley N.° 16.744 o de profesionales especializados.

¿Cómo incorporar la salud ocupacional a la gestión de una empresa?

Una estrategia de salud ocupacional debe adaptarse a la realidad de cada organización. No existe un plan único que funcione de la misma manera para todas las empresas.

Su implementación puede organizarse en siete pasos:

  1. Realizar un diagnóstico inicial: revisar las condiciones laborales, las medidas existentes y las principales oportunidades de mejora.
  2. Identificar peligros y evaluar riesgos: analizar las tareas, los espacios, los equipos y la forma en que se organiza el trabajo.
  3. Escuchar a las personas trabajadoras: quienes realizan una tarea diariamente pueden detectar dificultades que no siempre aparecen en los procedimientos.
  4. Definir prioridades y responsables: establecer qué riesgos requieren atención inmediata, qué medidas se implementarán y quién estará a cargo de cada acción.
  5. Capacitar y comunicar: entregar información clara sobre cómo prevenir accidentes, informar un riesgo y actuar frente a una emergencia.
  6. Medir los resultados: observar indicadores como accidentes, incidentes, ausencias, riesgos corregidos y percepción de los equipos.
  7. Revisar y mejorar: actualizar las medidas cuando cambien los procesos, los equipos, las instalaciones o las condiciones laborales.

La prevención no debería quedar exclusivamente en manos de Recursos Humanos o del área de Prevención de Riesgos. La dirección, las jefaturas, las áreas operativas y las propias personas trabajadoras también influyen cuando definen recursos, plazos, procedimientos y formas de colaboración.

Salud ocupacional: una inversión en el futuro de la organización

Cumplir con la normativa es indispensable, pero debería ser el punto de partida de una estrategia más amplia.

Cuando la salud ocupacional se integra a la gestión diaria, la organización puede anticiparse a los problemas, proteger mejor a las personas y reducir las interrupciones que afectan su funcionamiento.

El desafío no consiste solamente en reaccionar después de un accidente o de la aparición de una enfermedad profesional. Se trata de construir espacios de trabajo sostenibles, en los que la prevención forme parte de cada decisión.

Porque cuidar la salud de quienes hacen posible una organización también es una manera de cuidar su continuidad y su futuro.